Intentar abarcar en un solo articulo las distintas aristas que posee una problemática socioeconómica como la Reforma Agraria no sería solamente una quijotada, sino que además un ejercicio de soberbia, ya que solamente en estos últimos quince años se han escrito decenas de volúmenes sobre el proyecto de reordenamiento de las estructuras del agro que tanto necesita nuestro país. Por lo tanto este será un ejercicio cuasi epidérmico para adentrarnos y adentrar a quienes aún no lo han hecho en un tema que nos compete a todos los paraguayos. La reforma agraria, su lucha, los objetivos, el asistencialismo estatal y otros temas paralelos que hacen a un todo que es digno de atención urgente.
Reforma Agraria.
Antes que nada tenemos que entrar a ver en que consiste la Reforma Agraria en si. La misma sería un conjunto de medidas de índole política, económica, social y legislativa, por citar algunos niveles de impacto. Esta serie de políticas lo que buscan hacer es eliminar los latifundios, es decir, las grandes parcelas de tierra en manos de unos pocos, y la baja producción agrícola en las tierras debido a falta de uso de tecnología para tal efecto. El traspaso de tierras es solamente uno de los componentes de la Reforma, que es mucho mas amplia y lo que busca es la inserción social de sectores que hoy se encuentran marginados de la modernidad de la sociedad, lejos de las comodidades básicas y alienados de todo tipo de contacto con la cultura o nuevas tecnologías.
La Reforma es una manera de buscar el reordenamiento sobre la tenencia de tierras. En nuestro país, la gran mayoría de las tierras pertenecen a una gran minoría. Este desfase es el que se busca atacar con le legislación reformativa de las estructuras del agro. Las tierras regaladas y mal habidas deben ser expropiadas, para ello hay que modificar la constitución, y las mismas deben ingresar a un programa parte de la reforma en donde se entreguen a los campesinos que verdaderamente la van a trabajar. No todas las tierras deben ser expropiadas y no todos los campesinos merecen tierras.
¿Qué solicita la Federación Nacional Campesina?
En su 16º marcha anual, la FNC solicitó por vía escrita una serie de puntos estratégicos en su lucha por la reivindicación de sus derechos, los más importantes, a mi parecer, fueron los siguientes, fuera del eje central que es la expropiación de tierras mal habidas claro está.
Solicitan que el gobierno condone, refinancie o redescuente las deudas de los pequeños productores que fueron afectados por la sequía. ¿Es correcto que el Estado se haga cargo? No. Vamos a ver, cualquier comienzo de una empresa exige tomar ciertos riesgos, en el negocio del agro las inclemencias del tiempo forman parte de ese riesgo. El productor es el que se debe de hacer cargo de las deudas generadas por los préstamos solicitados. Si le condonamos las deudas a los campesinos afectados por la sequía ¿que argumento usaríamos para los exportadores de carne afectados por los cierres de mercado para decirles que no? ¿Y a los importadores de vehículos de Chile afectados por la crisis mundial? Y una larga lista de etcéteras. El gobierno no puede condonar deudas por riesgos PROPIOS del negocio que se embarca.
Así mismo la FNC solicitó al gobierno un subsidio alimenticio para las zonas afectadas por la sequía. Aquí se puede argumentar que el hambre es un problema de salud pública y por mismo debe ser tratado por el estado. Se debe entregar víveres hasta que la sustentabilidad vuelva a los pequeños productores, este es un punto que el gobierno debe responder con celeridad inclusive.
La creación de nuevos asentamientos campesinos con acceso a todos los servicios básicos (agua, luz, educación, salud y vivienda). Es decir construir pequeños complejos habitacionales en los cuales pueden desarrollar sus actividades de agroproducción familiar. Esto me parece excelente, el gobierno debe generar las condiciones básicas para que los trabajadores del agro puedan desarrollar sus actividades dentro de un marco legal y con facilidades de acceso a los mercados de colocación de sus productos. Pero esto es más una utopía que una realidad. En la gran mayoría de los asentamientos campesinos el sector productivo no está nunca presente, son tiendas nada más en donde viven varias familias hacinadas, recolectando frutos y verduras para comer y realizando abigeatos para obtener carne. Los asentamientos están ubicados en los linderos de las grandes propiedades en donde sistemáticamente invaden y matan ganado para su consumo personal o para la venta. Negar esto es negar la misma realidad. Así como tampoco puedo negar que existen varios asentamientos campesinos (algunos indígenas también) que decidieron progresar, ser parte de la cadena productiva, generar sus ingresos y dejar de depender de la asistencia del estado, pero este tipo de asentamientos sigue siendo una enorme minoría dentro de los miles que existen hoy por todo el país.
El asistencialismo o la condena a muerte
Siguiendo con la línea del párrafo anterior el tema del asistencialismo es uno de los grandes responsables en el retraso de nuestro agro. En pocas palabras el asistencialismo es una serie de políticas de parche que sirven solamente para tapar los problemas del agro sin darle algún tipo de solución a corto, mediano o largo plazo. El asistencialismo condena a los pobres a la pobreza ya que los remunera por su condición de tales. Entrega periódicamente dinero y víveres a los pobres porque ellos son pobres y no los pueden comprar, condicionando la personalidad y mentalidad del campesino a ello, haciendo que las alternativas productivas sean poco atractivas. Es mejor esperar, no trabajar, seguir siendo pobre y que el Estado se haga cargo de ello. Durante toda la dictadura de Stroessner esta fue una política de amplio uso ya que de esta manera se silenciaba al campesino desplazado de sus tierras por los latifundios. Se les acostumbró a ser pobres e improductivos, ya que eso era un negocio, se recibía réditos del oficio de “ser pobre”, esto además generaba (y sigue generando) una enorme carga presupuestaria para el estado. Yo estoy en contra de este tipo de asistencialismo porque, como dije, condena al pobre a la pobreza y lo convierte en un eterno paria. Yo estoy a favor del asistencialismo que en lugar de dar dinero entrega semillas, educación técnica, capacitación constante y buenos precios de colocación de productos. Ese es el asistencialismo que funciona, y los asentamientos “modelo” previamente mencionados funcionan con el, está probado. Pero, una vez más, tenemos que dejar de intentar tapar el sol con un dedo, la gran mayoría de los que hoy se hacen llamar campesinos sin tierra están buscando el asistencialismo fácil, el que no exige nada. Es solo sentarse y ser pobres. Y acá no hay ningún discurso burgués, ni latifundista y mucho menos racista, es la simple realidad. La FNC debe hacer un profundo análisis de sus exigencias y adecuarse a lo que piden, los casos de venta de tierra de parte de los adjudicados con las mismas para ir a ubicarse de nuevo a los asentamientos no son nada raro, ocurren siempre y seguirán ocurriendo hasta que la entrega de tierras no esté condicionada a la producción en la misma y que esto sea fiscalizado como corresponde.
Antes que nada tenemos que entrar a ver en que consiste la Reforma Agraria en si. La misma sería un conjunto de medidas de índole política, económica, social y legislativa, por citar algunos niveles de impacto. Esta serie de políticas lo que buscan hacer es eliminar los latifundios, es decir, las grandes parcelas de tierra en manos de unos pocos, y la baja producción agrícola en las tierras debido a falta de uso de tecnología para tal efecto. El traspaso de tierras es solamente uno de los componentes de la Reforma, que es mucho mas amplia y lo que busca es la inserción social de sectores que hoy se encuentran marginados de la modernidad de la sociedad, lejos de las comodidades básicas y alienados de todo tipo de contacto con la cultura o nuevas tecnologías.
La Reforma es una manera de buscar el reordenamiento sobre la tenencia de tierras. En nuestro país, la gran mayoría de las tierras pertenecen a una gran minoría. Este desfase es el que se busca atacar con le legislación reformativa de las estructuras del agro. Las tierras regaladas y mal habidas deben ser expropiadas, para ello hay que modificar la constitución, y las mismas deben ingresar a un programa parte de la reforma en donde se entreguen a los campesinos que verdaderamente la van a trabajar. No todas las tierras deben ser expropiadas y no todos los campesinos merecen tierras.
¿Qué solicita la Federación Nacional Campesina?
En su 16º marcha anual, la FNC solicitó por vía escrita una serie de puntos estratégicos en su lucha por la reivindicación de sus derechos, los más importantes, a mi parecer, fueron los siguientes, fuera del eje central que es la expropiación de tierras mal habidas claro está.
Solicitan que el gobierno condone, refinancie o redescuente las deudas de los pequeños productores que fueron afectados por la sequía. ¿Es correcto que el Estado se haga cargo? No. Vamos a ver, cualquier comienzo de una empresa exige tomar ciertos riesgos, en el negocio del agro las inclemencias del tiempo forman parte de ese riesgo. El productor es el que se debe de hacer cargo de las deudas generadas por los préstamos solicitados. Si le condonamos las deudas a los campesinos afectados por la sequía ¿que argumento usaríamos para los exportadores de carne afectados por los cierres de mercado para decirles que no? ¿Y a los importadores de vehículos de Chile afectados por la crisis mundial? Y una larga lista de etcéteras. El gobierno no puede condonar deudas por riesgos PROPIOS del negocio que se embarca.
Así mismo la FNC solicitó al gobierno un subsidio alimenticio para las zonas afectadas por la sequía. Aquí se puede argumentar que el hambre es un problema de salud pública y por mismo debe ser tratado por el estado. Se debe entregar víveres hasta que la sustentabilidad vuelva a los pequeños productores, este es un punto que el gobierno debe responder con celeridad inclusive.
La creación de nuevos asentamientos campesinos con acceso a todos los servicios básicos (agua, luz, educación, salud y vivienda). Es decir construir pequeños complejos habitacionales en los cuales pueden desarrollar sus actividades de agroproducción familiar. Esto me parece excelente, el gobierno debe generar las condiciones básicas para que los trabajadores del agro puedan desarrollar sus actividades dentro de un marco legal y con facilidades de acceso a los mercados de colocación de sus productos. Pero esto es más una utopía que una realidad. En la gran mayoría de los asentamientos campesinos el sector productivo no está nunca presente, son tiendas nada más en donde viven varias familias hacinadas, recolectando frutos y verduras para comer y realizando abigeatos para obtener carne. Los asentamientos están ubicados en los linderos de las grandes propiedades en donde sistemáticamente invaden y matan ganado para su consumo personal o para la venta. Negar esto es negar la misma realidad. Así como tampoco puedo negar que existen varios asentamientos campesinos (algunos indígenas también) que decidieron progresar, ser parte de la cadena productiva, generar sus ingresos y dejar de depender de la asistencia del estado, pero este tipo de asentamientos sigue siendo una enorme minoría dentro de los miles que existen hoy por todo el país.
El asistencialismo o la condena a muerte
Siguiendo con la línea del párrafo anterior el tema del asistencialismo es uno de los grandes responsables en el retraso de nuestro agro. En pocas palabras el asistencialismo es una serie de políticas de parche que sirven solamente para tapar los problemas del agro sin darle algún tipo de solución a corto, mediano o largo plazo. El asistencialismo condena a los pobres a la pobreza ya que los remunera por su condición de tales. Entrega periódicamente dinero y víveres a los pobres porque ellos son pobres y no los pueden comprar, condicionando la personalidad y mentalidad del campesino a ello, haciendo que las alternativas productivas sean poco atractivas. Es mejor esperar, no trabajar, seguir siendo pobre y que el Estado se haga cargo de ello. Durante toda la dictadura de Stroessner esta fue una política de amplio uso ya que de esta manera se silenciaba al campesino desplazado de sus tierras por los latifundios. Se les acostumbró a ser pobres e improductivos, ya que eso era un negocio, se recibía réditos del oficio de “ser pobre”, esto además generaba (y sigue generando) una enorme carga presupuestaria para el estado. Yo estoy en contra de este tipo de asistencialismo porque, como dije, condena al pobre a la pobreza y lo convierte en un eterno paria. Yo estoy a favor del asistencialismo que en lugar de dar dinero entrega semillas, educación técnica, capacitación constante y buenos precios de colocación de productos. Ese es el asistencialismo que funciona, y los asentamientos “modelo” previamente mencionados funcionan con el, está probado. Pero, una vez más, tenemos que dejar de intentar tapar el sol con un dedo, la gran mayoría de los que hoy se hacen llamar campesinos sin tierra están buscando el asistencialismo fácil, el que no exige nada. Es solo sentarse y ser pobres. Y acá no hay ningún discurso burgués, ni latifundista y mucho menos racista, es la simple realidad. La FNC debe hacer un profundo análisis de sus exigencias y adecuarse a lo que piden, los casos de venta de tierra de parte de los adjudicados con las mismas para ir a ubicarse de nuevo a los asentamientos no son nada raro, ocurren siempre y seguirán ocurriendo hasta que la entrega de tierras no esté condicionada a la producción en la misma y que esto sea fiscalizado como corresponde.
La expropiación, una necesidad
El estado debe recuperar las tierras que perdió, ya que fue el estado el que las entregó, en anteriores gobiernos, a los cuates de turno, a las corporaciones amigas, a los mismos políticos que estaban gobernando el país, y todo a precios irrisorios e inclusive nominales. Durante la dictadura de Stroessner se dieron los mayores casos, las grandes familias amigas del poder fueron adjudicadas a dedazo con las mejores parcelas de tierra del país. ¿Son estas las tierras que se deben expropiar? Es una pregunta que es difícil de contestar, por un lado existe un mecanismo legal que hoy impide tal acción, se debe modificar la constitución para poder hacerlo. Además las tierras que deben ser expropiadas, tan como lo solicita sensatamente la FNC, son las latifundistas e improductivas, esos extensos campos de tierra que no se trabajan y que nada mas engrosan el activo de ciertos patrones amigos de los gobiernos anteriores. Recordemos que uno de los principales puntos de toda la reforma es el de maximizar la producción de la tierra, para ello se necesita trabajar cada mt2 que sea productivo. La expropiación debe de hacerse de manera progresiva, ya que esto generaría un costo al estado en indemnizaciones. No soy partidario de la expropiación sin indemnización, esto es simple y llanamente robo y es una táctica de gobiernos que se hacen llamar “socialistas” pero que en realidad son populistas, panfleteros y que solamente expone al estado a demandas y a una imagen internacional que nada hará para atraer inversores extranjeros.
Una vez que se vayan expropiando las tierras adecuadas las mismas, siguiendo un sentido racional lógico, deben ser entregadas a las personas adecuadas, a campesinos sin tierra debidamente identificados que demuestren intención manifiesta de trabajar esa tierra, se les debe hacer firmar un contrato en donde una de las cláusulas exija que la tierra debe de ser trabajada y que no puede ser vendida hasta pasados N años. A este grupo de personas el estado debe de proveer de toda la asistencia técnica posible para que puedan entrar en el circuito de producción, se debe alentar desde los mercados la adquisición de dichos productos y nosotros como consumidores y paraguayos debemos hacer nuestra parte dándole prioridad a los productos nacionales, si son los producidos en estos “nuevos asentamientos” pues mucho mejor. No se puede seguir dando tierras a quienes nada mas la venden, dilapidan su dinero y vuelven a colocarse en la fila de “pobres” en los asentamientos para seguir viviendo de la ubre del estado, nada más porque es más cómodo. Hay que eliminar las opciones para que los que no quieren trabajar vivan del estado, todos tenemos que empujar el carro, todos debemos ser parte de la masa productiva.
La lucha social como reivindicación de derechos
Esta lucha es evidentemente social, ya que hay una clase, la agroproductora no industrializada, que fue y es victima de los gobiernos. Negar esto, de nuevo, seria negar la realidad. Ningún gobierno contempló políticas reales para dar una solución al origen del problema, de nuevo, solamente aplicaron parches que al poco tiempo mostraban su condición de inútiles. Las marchas son un recurso legal para que expresen su situación y su opinión sobre las soluciones posibles. Y está bien. Pero la llamada “lucha social” también tiene un costado que está al margen de lo legal, las invasiones de propiedades privadas, las quemas de maquinaria, las amenazas a los propietarios, la toma con armas de los edificios, los abigeatos, etc. Todo esto en nombre de la “lucha social”, a muchos podrá molestarle esto pero eso de lucha social no tiene nada, es simple y llano vandalismo, son hechos punibles por el código procesal penal y en nada contribuyen con la verdadera causa de la lucha social. Transformar la lucha social en una lucha de clases es algo extremadamente peligroso y muchos llamados dirigentes campesinos, desde sus parlantes, incitan a las invasiones y al abigeato porque esa es la única manera de que el gobierno les escuche, error. Además muchas de las invasiones se producen en propiedades de no latifundistas, en propiedades de personas que no tienen la capacidad de contratar “sicarios” para espantar a los invasores, causando perjuicios a personas que no tienen nada que ver en esta lucha. Aunque para muchos “luchadores sociales” el simple hecho de poseer un pedazo de tierra ya es una afrenta a su causa. Este tira y afloje cargado de epítetos lo único que hace es lanzar al éter un mensaje erróneo sobre la verdadera lucha que debe llevar a cabo el campesinado paraguayo, el odio al terrateniente está presente en muchos grupos en donde este se transforma en un paradigma y a partir de ahí los bordes se ponen borrosos y cualquiera puede ser victima de esta lucha de clases. Hay un error conceptual en los reclamos de muchos llamados dirigentes campesinos, muchos de ellos cargados de causas penales, aunque no me sorprendería que los excusen diciendo que las mismas son producto de la maquinaria burgués latifundista, que a viva voz condenan al productor, lo satanizan, lo transforman en el enemigo, por el simple hecho de habérselas jugado y apostado al campo, adquirido maquinarias, etc. Estoy hablando del productor masivo honesto, del que compro la tierra como se debe, del que trabaja todos los días el campo, no del señor latifundista, este debe ser expropiado, pero para algunos líderes campesinos no existen diferencias entre uno y otro, son todos el enemigo.
Consideraciones finales
El Presidente Lugo debería de dar prioridad a la Reforma Agraria, es una inversión a mediano o largo plazo pero que algún gobierno tiene que dar el primer paso para ello. Somos un país netamente agroganadero y debemos fomentar estos negocios con políticas claras y tratando de arreglar, en el proceso, errores de gobiernos anteriores. Se debe buscar de lado el dialogo antes que la lucha armada, todavía, aunque no lo crean algunos sectores, existe espacio para el dialogo entre las partes, las épocas en donde la lucha con palos y piedras conseguía cambios en las políticas de estado ya han pasado, hoy esa lucha no sirve, se debe exigir con los recaudos legales, marchas, huelgas, etc. No se debe transformar esto, jamás, en una lucha de clases, que solamente genera confusión y mancha de odio una lucha que es más que justa, pero para ello todos los participantes deben sincerar sus posturas y dejar los egos de lado.
La Reforma Agraria en el Paraguay es algo posible, va a llevar unos años pero si todos hacemos lo que tenemos que hacer, si el Estado corrige sus errores y si la FNC premia al trabajador todos vamos a salir adelante. Es cuestión de trabajo, de mucho trabajo.
Slds.
Liam



